Poema dedicado a un padre que se llama Álvaro por su hijo de 11 años
Cambiar fondo del poema
En un rincón del tiempo eterno,
un faro en la tormenta encontré,
tu nombre, Álvaro, se alza sereno,
con cada paso que di, me guié.
Eres el árbol que da sombra,
refugio de sueños y sed,
en tu abrazo todo cobra,
una fuerza que rompe la red.
Tus ojos, dos soles firmes,
que en la noche oscura brillan,
como un cielo que nunca se extingue,
alentando mis horas tranquilas.
Álvaro, con gratitud sincera,
te abrazo en este humilde verso,
mi padre, mi estrella primera,
en tu amor, mi universo converso.