En la noche serena, la mujer se alza,
Su silueta es una estrella que danza,
Con luz propia, desafía el mañana,
En su alma, la poesía descansa.
Guerrera valiente, escudo en mano,
Protege sus sueños con fuerza y pasión,
Cada palabra una chispa, un canto,
Que rescata su esencia del olvido y la ilusión.
Estrella que brilla en su pecho ardiente,
Guiando caminos en la oscuridad,
Sus versos son ríos de luz creciente,
Tejiendo esperanzas con la verdad.
A través de la tormenta, su voz resuena,
Un eco eterno que nunca se apaga,
Un himno viviente que el mundo contempla,
Su poesía es llama que nunca se jacta.
El escudo la guarda, pero no la encierra,
Es fuerza que libera, impulso sin par,
Portadora de sueños en un alma entera,
Que escribe su historia en cada lugar.
Con cada verso su esencia se eleva,
Un susurro de estrellas en la oscuridad,
Mujer, estrella, escudo y poesía,
En ella se unen con singularidad.