Bajo la lluvia de mi soledad,en un banco que ya no nos ve,sostengo en mis manos el peso fatalde un corazón que no quiere ceder.Lágrimas frías, agua y dolor,un cielo gris cubre mi piel,el eco sordo de tu adióslate en mis manos sin querer.Los charcos reflejan lo que ya fue,sombras de besos, promesas al sol,pero el amor que un día soñése desangra en gotas sin voz.Y aunque la tormenta no quiera cesar,y mis pies descalzos sigan aquí,sé que algún día volveré a amar,cuando la lluvia deje de existir.Seis estrofas
Cambiar fondo del poema
Bajo la lluvia de mi soledad,
en un banco que ya no nos ve,
sostengo en mis manos el peso fatal
de un corazón que no quiere ceder.
Lágrimas frías, agua y dolor,
un cielo gris cubre mi piel,
el eco sordo de tu adiós
late en mis manos sin querer.
Los charcos reflejan lo que ya fue,
sombras de besos, promesas al sol,
pero el amor que un día soñé
se desangra en gotas sin voz.
Las hojas caen, susurrando al viento,
se llevan secretos de nuestro ayer,
y en sus murmullos, el mismo lamento:
lo que tuvimos y no pudo ser.
En la esquina del tiempo y el dolor,
cierro los ojos y vuelvo a sentir,
aquel abrazo perdido en calor,
que ni la lluvia puede extinguir.
Y aunque la tormenta no quiera cesar,
y mis pies descalzos sigan aquí,
sé que algún día volveré a amar,
cuando la lluvia deje de existir.