Sentada en la orilla del mundo,con pinceles de brisa y papel de arena,dibujo la luna con los pies desnudos,y al anochecer, la hago mía y plena.Las estrellas susurran secretos de agua,el viento me envuelve en su lento danzar,y entre mis manos, la noche se alargacomo un lienzo infinito en el vasto mar.Con colores dispersos sobre la arena,pinto los sueños que quiero tocar,y al elevar mis pies hacia la luna serena,parece que el cielo me deja volar.Seis estrofas
Cambiar fondo del poema
Sentada en la orilla del mundo,
con pinceles de brisa y papel de arena,
dibujo la luna con los pies desnudos,
y al anochecer, la hago mía y plena.
Las estrellas susurran secretos de agua,
el viento me envuelve en su lento danzar,
y entre mis manos, la noche se alarga
como un lienzo infinito en el vasto mar.
Con colores dispersos sobre la arena,
pinto los sueños que quiero tocar,
y al elevar mis pies hacia la luna serena,
parece que el cielo me deja volar.
Las olas murmuran historias calladas,
cubren de esperanza el camino incierto,
mientras mis dedos, ágiles en su danza,
tejen futuros de un mundo abierto.
El reflejo lunar, espejismo de anhelos,
se funde en el horizonte, sereno y suave,
empujando mis sentidos, audaces y nuevos,
a coronar la noche que nunca cabe.
Y al final del cuadro, guardo en mi pecho,
la esencia del viaje, el brillo del sol,
esperando que el alba, fiel y derecho,
despierte el susurro del mundo al amor.