Amanecí pensando en este año que termina y recordar todo lo bueno que fue para mí conocer personas diferentes en el taller de adulto mayor, la alegría de vivir y sentir esas emociones de cada uno y entregar esa sabiduría que tenemos, experiencia y reflexión de cada dia. A nuestra edad nos sentimos que vale la pena compartir nuestras inquietudes y llenar nuestra vida. El taller de literatura fue y será importante por haber aprendido a escribir y soltar nuestras vivencias y ha quedado en mi esas opiniones y escritos de cada compañera y profesora. Fue un año diferente donde lleve mi libro de cuentos a la moneda para ser entregado al presidente. Han sido momentos inolvidables. Solo me quedo con estas maravillosos momentos recorridos y el tic.tac del reloj
Cambiar fondo del poema
Amanecí, otro año se despide,
y en mi mente se dibujan los rostros
de aquellos que en el taller compartieron
la danza alegre de la vida vivida.
Ah, la alegría de conocer a otros,
con sus historias tejidas en tiempo,
sabiduría que gentil compartimos
en cada reflexión, en cada encuentro.
A esta edad, el valor del compartir
llena los días de significados,
como el taller de letras, que nos guía
a soltar vivencias, a hilvanar sueños.
El año diverso dejó su huella,
memorables momentos que atesoro,
mi libro de cuentos, viaje a La Moneda,
entregado al presidente, un tesoro.
Quedan conmigo memorias brillantes,
los latidos del reloj, tic-tac eterno,
y estos momentos de oro recorridos
que llenan mi alma con su eco profundo.