No eres la musa de labios de coral,ni la doncella de suspiros de seda.Eres la arquitecta de tu propio destino,la forjadora de estrellas en la noche eterna.No te comparo con la rosa delicada,ni con la luna que alumbra en silencio.Eres el volcán que ruge con pasión,el río indomable que esculpe su camino.Tus manos no son de porcelana frágil,sino de arcilla moldeada con fuerza.Han construido hogares, sanado heridas,y trazado mapas hacia la libertad.Tus ojos no son luceros que iluminan,sino espejos que reflejan el alma.En ellos se ven historias de lucha y triunfo,la sabiduría ancestral de generaciones.Tu voz no es un susurro melodioso,sino un trueno que resuena en la tierra.Ha gritado verdades, alzado banderas,y cantado canciones de resistencia.No eres la sombra de nadie, ni el eco vacío,sino la sinfonía completa de la existencia.Eres la mujer inefable, la esencia misma,la fuerza que mueve el universo.Incluye en el poema la frase poesía con nombre de mujer Cinco estrofas
Cambiar fondo del poema
No eres la musa de labios de coral,
ni la doncella de suspiros de seda.
Eres la arquitecta de tu propio destino,
la forjadora de estrellas en la noche eterna.
No te comparo con la rosa delicada,
ni con la luna que alumbra en silencio.
Eres el volcán que ruge con pasión,
el río indomable que esculpe su camino.
Tus manos no son de porcelana frágil,
sino de arcilla moldeada con fuerza.
Han construido hogares, sanado heridas,
y trazado mapas hacia la libertad.
Tus ojos no son luceros que iluminan,
sino espejos que reflejan el alma.
En ellos se ven historias de lucha y triunfo,
la sabiduría ancestral de generaciones.
No eres la sombra de nadie, ni el eco vacío,
sino poesía con nombre de mujer.
Eres la sinfonía completa de la existencia,
la fuerza que mueve el universo en su ser.