Nuestros hijos fueron nuestro primer gran regalo... y nuestro nieto el regalo extra que nunca supimos que necesitábamos, pero que hoy llena nuestra vida de amor. Somos muy afortunados de tener tanto amor en nuestro corazón.
Cambiar fondo del poema
Nuestros hijos, el don primero,
la luz que en el alma brilla,
en sus risas hay un sendero
hacia un amor que maravilla.
Mas el nieto, regalo inesperado,
un tesoro no buscado,
nos llena el corazón cansado
con un amor renovado.
Afortunados en cada latido,
corazón henchido de gratitud,
tenemos en la vida un nido,
un universo de dicha y plenitud.
De generaciones tejemos sueños,
en el amor encontramos el arte,
nuestro legado es un pañuelo
donde el amor nunca parte.