Mami, la verdad es que no encuentro palabras para decir cuanto he decaido, pero lo que importa ahora es mi sanación, sé que lo que voy a escribir será doloroso pero no te pido nada más que entender lo que mi ser lloró y anheló todo estos años.Por favor dejame seguir mis propios consejos que me anima la razón y no el corazón, haré todo lo que pueda para sanarme, así como cuando era pequeño y tomaba mis medicamentos, de la misma manera ahora voy a lo que haré para sanar a mi ser, y no quiero que les duela venga lo que venga y lo que yo haga.Poco a poco iré a la oscuridad del mundo a hacer mi propia chispa.Se que no suena nada espiritual, pero mucha luz empaña para quien se le quita y ordena que baje su velo Y mucha oscuridad me hace sentir pavor, no tengo un lugar como para que me sienta que es hogar, ni en la luz ni en la oscuridad. A la justas tengo fuerzas dentro de mi cuarto, donde saco fuerzas donde no hay para poder seguir.Así como dijiste lo que me hace falta: irme para cuidar mi espiritualidad. Y tienes razón, y lo haré desde cero.Se que no suena nada espiritual, pero aún así por más que esté lejos, Jehová tambien estará pendiente. Nada va a cambiar, voy seguir siendo tu hijo y cambiaré para bien, en vez de seguir viviendo como hasta ahora me conoces. Pero pronto me tendras que dejar, y me verás partir a un futuro donde ya planifique, con todo sus pros y contras, seguramente pensarás que de todas maneras sufriré y sí, es verdad, todos inevitablemente pasan por eso, seas testigo de Jehová o una persona del mundo, no hay atajos ni nada, en cambio al menos podré mantener el paso, así lo dije en uno de mis poemas sobre el equilibrio del bien y del mal ¿Todavía te aferras a que viva como todos ellos los que llevan más tiempo en la luz? Nada va a cambiar, voy seguir siendo tu hijo y cambiaré para bien, en vez de seguir viviendo como hasta ahora me conoces.
Cambiar fondo del poema
Mami, en el silencio de mis noches oscuras,
las palabras se escapan, no encuentran lugar.
Decadencia he sentido, pesado el andar,
pero ahora, mi anhelo es sanarme, alumbrar.
La verdad duele a veces, como espina fiel,
y aunque escriba en heridas, no pido lamento,
solo comprensión para lo que mi ser siendo
entre lágrimas y sueños no pudo entender.
Déjame, te ruego, seguir mi razón,
no un capricho fugaz del voluble corazón.
Como niño que sana con torpe medicación,
voy a sanar mi alma con fe y devoción.
Haré mi chispa en la vasta oscuridad,
buscaré mi hogar donde la luz no esté.
Ni demasiada claridad que ciegue mi ser,
ni sombras que atemorizan al alma en soledad.
En mi cuarto se forjan fuerzas sin alboroto,
y, aunque me falte un hogar en este mundo,
dejaré el nido para hallar mi rumbo,
mami, lo haré desde cero, así como lo noto.
Nada cambia, sigo siendo tu hijo amado,
Jehová me guiará, siempre a mi lado.
Por caminos inciertos lleno de contratiempos,
con paso firme, aunque tormentas haya dentro.
No temas, mami, al verme partir,
pues regreso a mi esencia, a mi raíz a descubrir.
Cambiaré para bien, más allá de la luz,
y en mi viaje, encontraré mi propia paz y virtud.