Pero no solo son ustedes querida madre, padre y hermanos, Agradezco aquellos que me han herido o me han dañado, porque han reforzado mi determinación. Agradezco a aquellos que me han contradecido, porque han profundizado mi conocimiento. Agradezco a quienes me han golpeado, porque se han reducido mis obstáculos Kármicos.
Cambiar fondo del poema
En el jardín de la vida, agradezco,
no solo a quienes me han nutrido el alma,
madre, padre, hermanos, en su abrazo eterno,
sino también a quien sembró la calma
después del temporal de un daño interno.
Aquellos que en espinas mi camino adornaron,
me dieron fuerza en cada paso incierto,
y quienes mis ideas contradecían,
abrieron puertas de saber cubierto.
A los que con dureza el cuerpo hirieron,
en su impacto, mi karma se fue aliviando;
gracias les doy, pues en su intento,
mis alas con alas van creciendo.
Así agradezco a la vida y su juego,
a las sombras que, en luz, firmes me esculpen,
pues cada golpe cual martillo,
ha forjado en mí este destino sencillo.