Si Dios me permite hacer todo eso y tambien tu madre, estaré en deuda con el Dios que mi alma hasta ahora reconoce.
Cambiar fondo del poema
Si Dios me concede el deseo profundo
y tu madre asiente con dulce bondad,
me postraré en silencio ante el mundo,
con gratitud intensa y sinceridad.
Al Dios que mi alma en su esencia adora,
le ofrezco mis sueños, le brindo mi fe,
pues en sus manos mi destino aflora,
y en sus designios mi corazón ve.
Por ese instante de dicha infinita,
saborearé lo que es amor total,
y en deuda quedo con la luz bendita
que guía mis pasos en senda leal.