Epitecto nació esclavo Pero nunca permitió qué Su mente lo fuera Sabía qué su amó podía Encadenar su cuerpo Pero nunca su espíritu Cuándo su dueño en un arrebato De crueldad, torció su piernaHasta romperla,EPITETONo grito ni suplicó Solo dijo con calma "TE LO ADVERTÍ"desde ese momento, entendió Qué la verdadera libertad No depende de las circunstanciasSino de cómo enfrentarlas Años después ya libre Enseñó, está lección A todo aquel que quisiera Escuchar, nadie puede Hacerte daño, sin tu consentimiento....No puedes controlar, el mundo, Pero si puedes cómo respondes a el Eso es lo qué te hace verdaderamente Libre.
Cambiar fondo del poema
Epicteto nació en cadenas,
más su mente nunca se rindió,
su amo podía atar su cuerpo,
pero su espíritu jamás cedió.
Cuando en cruel arrebato,
su dueño rompió su pierna,
Epicteto, sereno y sin miedo,
dijo: "Ya lo advertí".
Comprendió que libertad verdadera
no es el mundo por conquistar,
sino el alma que frente al destino
decide cómo actuar.
Años luego, libre en razón,
compartió su sabiduría con pasión:
"Nadie puede dañarte, sin tu voz,
tú decides tu respuesta, tu elección".
No puedes cambiar el viento,
pero sí tu vuelo sin temores,
esa es la verdadera libertad,
donde tu alma escribe sus colores.