Sobre rocas bañadas de espuma y misterio,se alza la dama de la noche callada,con su piel encendida en reflejos etéreos,y su trenza enredada en la brisa encantada.La luna detrás, con su rayo dorado,le dibuja siluetas de sombra y pasión,y el viento susurra su nombre sagrado,mientras el mar le rinde canción.Sus ojos guardan secretos de estrellas,su piel es la cuna del alba y el fin,y en la marea que lame sus huellas,se esconde un presagio de encanto sin fin.Oh, diosa nocturna de magia vestida,¿esperas a un alma que sepa soñar?¿O eres el mito que nunca se olvida,y en olas y luna prefiere vagar?Seis estrofas
Cambiar fondo del poema
Sobre rocas bañadas de espuma y misterio,
se alza la dama de la noche callada,
con su piel encendida en reflejos etéreos,
y su trenza enredada en la brisa encantada.
La luna detrás, con su rayo dorado,
le dibuja siluetas de sombra y pasión,
y el viento susurra su nombre sagrado,
mientras el mar le rinde canción.
Sus ojos guardan secretos de estrellas,
su piel es la cuna del alba y el fin,
y en la marea que lame sus huellas,
se esconde un presagio de encanto sin fin.
Oh, diosa nocturna de magia vestida,
¿esperas a un alma que sepa soñar?
¿O eres el mito que nunca se olvida,
y en olas y luna prefiere vagar?
Los ecos del mar te cantan al oído,
mientras danzas con gracia, eterna visión;
y yo, encantado, en tus pasos perdido,
admiro la danza de tu ensoñación.
Eres el susurro de un sueño infinito,
la promesa de un mundo sin despertar;
diosa del misterio, de amor exquisito,
en la noche serena prefieres morar.