En la cima de la sombra callada,bajo un cielo de estrellas dormidas,mi alma errante se queda abrazadaa la luna de luces prohibidas.Susurra el viento secretos perdidos,los ecos de un tiempo lejano,mientras el sol, vencido y herido,desmaya su fuego temprano.Las montañas, con su oscuro latido,velan el paso del alba incierta,y en mi pecho un anhelo encendidose alza en la brisa desierta.Oh, noche de mística calma,guardián de mi honda verdad,lleva mis sueños en tu almahacia la eterna inmensidad.Cinco estrofas
Cambiar fondo del poema
En la cima de la sombra callada,
bajo un cielo de estrellas dormidas,
mi alma errante se queda abrazada
a la luna de luces prohibidas.
Susurra el viento secretos perdidos,
los ecos de un tiempo lejano,
mientras el sol, vencido y herido,
desmaya su fuego temprano.
Las montañas, con su oscuro latido,
velan el paso del alba incierta,
y en mi pecho un anhelo encendido
se alza en la brisa desierta.
Oh, noche de mística calma,
guardián de mi honda verdad,
lleva mis sueños en tu alma
hacia la eterna inmensidad.
En la penumbra, el alma canta
un susurro de amor y piedad,
y en los rincones de la esperanza,
trova su mágica eternidad.