El café como el amor... se huele, se saborea y se bebe con los ojos cerrados... ambos, tienen el aroma irresistible del deseo, son la mejor compañía en las noches de desvelo y lo primero que se busca al despertar...
Cambiar fondo del poema
En la taza del amanecer,
café y amor se abrazan,
con aroma de deseo fiel
y sabor que nunca pasa.
Con los ojos cerrados,
la esencia del querer,
se bebe despacio,
en la noche, su parecer.
En noches de desvelo,
es la mejor compañía,
y al despertar el anhelo,
que renueva la armonía.
Su aroma irresistible,
marca huellas en el corazón;
café y amor, indivisibles,
una eterna dedicación.