Bajo el techo de palma y madera,donde el viento susurra canciones,se alza humilde la casa sincera,guardiana de sueños y tradiciones.Un árbol vigila la entrada,con ramas que abrazan el cielo,su sombra cobija la vida callada,de historias bordadas en suelo.Gallinas picotean la tierra,mientras el sol dora el camino,y el aire, que huele a la sierra,lleva murmullos de un tiempo divino.Ropa tendida, descanso del día,el cerdo reposa sin prisa,y en cada rincón se teje armonía,en este rincón de sonrisa.Aquí la tierra habla en susurros,con voces de ancestros y barro,y el alma se ancla en los murosdel hogar forjado sin marro.Siete estrofas
Cambiar fondo del poema
Bajo el techo de palma y madera,
el viento susurra canciones,
se alza la casa serena,
abrazando sueños y tradiciones.
Un árbol vigila la entrada,
con ramas que rozan el cielo,
su sombra cubre la vida callada,
historias sobre suelo en terciopelo.
Gallinas picotean en tierra fértil,
y el sol dora el sendero con cariño,
el aire huele a sierra sutil,
llevando murmullos de tiempos divinos.
Ropa tendida descansa, ondulante,
mientras el cerdo reposa en calma,
en cada rincón hay canto vibrante,
tejiendo armonía, tocando el alma.
Aquí, la tierra habla suave,
con voces de ancestros y barro,
el alma se ancla y se eleva, grave,
al hogar forjado sin marro.
Es un rincón de sonrisas honestas,
donde el tiempo se detiene y resuena,
y en cada corazón se adhiere la fiesta,
de una vida sencilla y plena.
Bajo el techo de palma y madera,
los sueños despiertan su vuelo,
y en su resguardo, con paz verdadera,
se teje una eternidad en paralelo.