Nunca imagine conocer a alguien que es furioso, ¿Su fortaleza? No, es su gran debilidad.
Cambiar fondo del poema
Nunca imaginé un alma tan furiosa,
con ojos que relampaguean tempestades,
su fortaleza es fuego, persuasiva y poderosa,
mas su gran debilidad son las oscuras soledades.
Truenos cargan su voz, resonante y decidida,
en cada paso retumban ecos de dolor,
pero el viento susurra secretos de una herida,
y el corazón se quiebra bajo su propio clamor.
Así, en su fiera lucha contra el mundo errante,
descubro que en la furia hay un grito silente,
y que la fortaleza que arde es solo un instante
de un alma que busca paz en su guerra latente.