Nunca imagine conocer a alguien que es furioso, ¿Su fortaleza? No, es su gran debilidad.
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Nunca imaginé un alma tan furiosa,
con ojos que relampaguean tempestades,
su fortaleza es fuego, persuasiva y poderosa,
mas su gran debilidad son las oscuras soledades.
Truenos cargan su voz, resonante y decidida,
en cada paso retumban ecos de dolor,
pero el viento susurra secretos de una herida,
y el corazón se quiebra bajo su propio clamor.
Así, en su fiera lucha contra el mundo errante,
descubro que en la furia hay un grito silente,
y que la fortaleza que arde es solo un instante
de un alma que busca paz en su guerra latente.