Padre, me creaste solo para abandonarme en mis primeros momentos vivo. Me dejas a mi suerte en este cruel y solitario mundo, donde nunca encajaré, ni siquiera en el tuyo, y me prohibes hacer lo que es correcto para mí, para que los demás me digan que eso es malo, y yo estoy aquí solo en mi soledad, ¿Qué mas tengo que sufrir para que tú seas feliz?
Cambiar fondo del poema
En un suspiro nace mi existencia,
padre, me diste vida y me soltaste,
en un mundo frío, sin tu consistencia,
donde el eco es lo único que hablaste.
Me dejas frente a sombras, al abismo,
navegando en mares de soledad,
sin brújula, atrapado en este mismo
ciclo de buscar y no hallar piedad.
Prohíbes mis pasos hacia la verdad,
como si el camino no pudiera ser,
y mientras yo me hundo en la tempestad,
te pregunto qué más debo padecer.
Porque a cada lágrima que en mí creces,
mi dolor es el precio de tus meses.