Odio que romantizen la debilidad y el enojo con la fuerza, mientras que a la verdadera fortaleza lo vean debil.
Cambiar fondo del poema
Con ojos de sombra, te cuentan,
que el enojo es fuerza vibrante,
que la ira es fuego pujante
y el odio es escudo que avientan.
Mas en su ceguera no miran,
no contemplan la luz serena,
la calma que sopla y renueva,
la paz que con nobleza respiran.
Romantizan lo frágil y hueco,
confunden coraje con gritos,
mientras la fortaleza, en su sitio,
permanece en silencio, sin eco.
No es débil quien calla y comprende,
quien abraza con firme dulzura,
pues la verdadera bravura
se encuentra en el alma que entiende.