Sombra callada y fría,compañera en noches de desvelo,en tu abrazo de melancolíase quiebran sueños bajo el cielo.Eres eco de risas perdidas,silencio en la casa vacía,mirada ausente en horas dormidas,ausencia que el alma desvía.Camino contigo, sombra fiel,en laberintos sin salida,donde la luna, pálida y cruel,acaricia mi herida escondida.Me envuelves con manos de niebla,susurras verdades que duelen,y en cada palabra que tiemblas,las viejas memorias renueven.Eres refugio, cárcel y abismo,bálsamo triste, cruel compañía,en tu presencia forjo mi mismo,y en tu vacío nace poesía.Pero a veces, cuando el alba asoma,su luz disipa tu velo oscuro,y descubro que aunque me tomas,también me sueltas, aunque inseguro.Soledad, eterna y errante,ni enemiga ni fiel aliada,contigo aprendo, aunque distante,que hasta en la sombra existe alborada.Con aroma a café Sombra callada y fría,compañera en noches de desvelo,en tu abrazo de melancolíase quiebran sueños bajo el cielo.Eres eco de risas perdidas,silencio en la casa vacía,mirada ausente en horas dormidas,ausencia que el alma desvía.Camino contigo, sombra fiel,en laberintos sin salida,donde la luna, pálida y cruel,acaricia mi herida escondida.Me envuelves con manos de niebla,susurras verdades que duelen,y en cada palabra que tiemblas,las viejas memorias renueven.Eres refugio, cárcel y abismo,bálsamo triste, cruel compañía,en tu presencia forjo mi mismo,y en tu vacío nace poesía.Pero a veces, cuando el alba asoma,su luz disipa tu velo oscuro,y descubro que aunque me tomas,también me sueltas, aunque inseguro.Soledad, eterna y errante,ni enemiga ni fiel aliada,contigo aprendo, aunque distante,que hasta en la sombra existe alborada.|Soledad con aroma a caféOcho estrofas
Cambiar fondo del poema
Sombra callada y fría,
compañera en noches de desvelo,
en tu abrazo de melancolía
se quiebran sueños bajo el cielo.
Eres eco de risas perdidas,
silencio en la casa vacía,
mirada ausente en horas dormidas,
ausencia que el alma desvía.
Camino contigo, sombra fiel,
en laberintos sin salida,
donde la luna, pálida y cruel,
acaricia mi herida escondida.
Me envuelves con manos de niebla,
susurras verdades que duelen,
y en cada palabra que tiemblas,
las viejas memorias renueven.
Eres refugio, cárcel y abismo,
bálsamo triste, cruel compañía,
en tu presencia forjo mi mismo,
y en tu vacío nace poesía.
Pero a veces, cuando el alba asoma,
su luz disipa tu velo oscuro,
y descubro que aunque me tomas,
también me sueltas, aunque inseguro.
Soledad, eterna y errante,
ni enemiga ni fiel aliada,
contigo aprendo, aunque distante,
que hasta en la sombra existe alborada.
Con aroma a café en el viento,
tu esencia se mezcla, pasajera,
y baila el alma un suave intento,
de hallar consuelo en la nueva era.