Yo pequé mi señor, y tú padeces,Yo los delitos hice, y tú los pagas,Si yo los cometí, tú ¿Qué mereces que así te ofendan con sangrientas llagas?Mas, voluntario, tú mi señor te ofreces,Tú del amor al hombre te embriagas,Y así, porque le sirva de disculpa,Quieres llevar la pena de su culpa.
Cambiar fondo del poema
En sombras grita mi alma, perdida,
tu mirada, serena, sangra por mi error,
tus manos perforadas, mi huella torcida,
mi culpa se hila en tu noble fervor.
Pecados que mis labios callan,
en tus llagas encuentro redención,
¿qué justicia, Señor, aquí estalla,
que paga lo justo tal contravención?
Amor sin límites, sacrificio divino,
voluntad cristalina, lumbre infinita,
la pena ajena en tu sendero vino,
y el hombre, por ti, su salvación medita.