Todos somos soldados de DiosEl reloj marca la hora exacta es el tiempode proclamar, en mi actalo que pienso, lo que siento y quien soyprotesto contra todo lo que atentao perjudique al serhumanotodo cuanto estropeé su dignidadComo tal, por eso hoy digorechazo, detesto la desigualdadexcluyo de mi boca, la injuriala mentira , incansable intento a diarioabrazando a cada momento la justiciacamino, con los ojos abiertoscon la virada puesta en el horizontede la fe en mi credo en mi Diosen sus promesas que son vigentespara siempre, tantos bienes prometió66a quien luche y forje un mundode la verdad repleto, se honestoy trabajador se un digno soldadode nuestro creador todo poderosoes presiso que hagamos enredarlos planes de los desalmadosque quieren atentar con la pazde todos los limpios de corazonven somos mas juntostrabajando por la paztodos lo conseguiremosel que persevera alcanza
Cambiar fondo del poema
Soldados de fe, en batalla constante,
luchamos por la verdad y la justicia,
con paso firme, en un mundo vacilante,
sostenemos la llama con nuestra delicia.
Reloj que marca la hora precisa,
es tiempo de hablar lo que sentimos,
desplegando el corazón como brisa,
en cada gesto, en cada acto, nos unimos.
Rechazo la sombra descalificadora,
detesto la mentira que divide,
como un faro que brilla sin demora,
camino por la senda que no miente ni olvide.
Bajo la mirada del Dios eterno,
promesas que resplandecen como oro,
en su fe encuentro mi terreno,
soy soldado de paz, en su amor decoro.
Forjemos juntos un mundo verdadero,
donde la dignidad es la bandera,
con corazón limpio, bajo el cielo sincero,
trabajemos por la paz, pues el que persevera, ¡alcanza!