El ágape ha sido un éxito. La alegría ha rebosado por doquier. Hemos departido y reído con ganas. ¿Qué más se puede pedir? Que se repita pronto.
Cambiar fondo del poema
Bajo la luz de la luna, en la mesa,
se alzó el ágape con brillo y color,
las copas tintineando con destreza,
y el aire repleto de risas y amor.
La alegría danzaba, libre y ligera,
por cada rincón y entre cada voz,
en un festín de almas, ninguna espera,
compañeros unidos por el fervor.
¿Qué más pedir al cielo, tras la fiesta
que sembró el cariño cual dulce flor?
Que la dicha regrese, siempre dispuesta,
a abrir nuevas puertas al corazón.