Los hombresQue rompen patrones Que van a terapia por ellosPara ser mejores hombres, mejores parejas, mejores padres. Los hombres Que lloran y no sienten vergüenza Al contrario, los libera Y se muestran quebrados, vulnerables Los hombres Que abrazan, cobijan Sostienen, gritan , rugen Y se reúnen para sanarse Los hombres Que nombran a su padre A sus abuelos Y nombran las cadenas De ausencia, de dolor , de abandono Los hombres valientes Que abren nuevos caminos Nuevas emociones Nuevos abrazos Y destruyen con ello Mandatos ancestrales Los hombres Que se sientan a escucharY se dejan tocar y sanar Estos hombres Son los que verdaderamente están sanando generaciones. Aquellos con capacidad de liderar a otros hombres hacia la libertad y el amor para crear un mundo más justo y compasivo.
Cambiar fondo del poema
Hombres que rompen patrones,
que se sientan frente al espejo,
buscando en la terapia el reflejo
de un yo que abraza sin temores.
Hombres que lloran sin vergüenza,
y encuentran libertad en las lágrimas,
desnudando sus almas,
bajo el manto de la vulnerabilidad intensa.
Hombres que sostienen y rugen,
que entre abrazos curan heridas,
que se reúnen con otros,
con sus voces, con sus miradas.
Hombres que nombran a sus padres,
a sus abuelos en sus cadenas,
haciendo visible el peso
de la ausencia que los condena.
Valientes que abren caminos,
a nuevas emociones y abrazos,
destruyendo lo ancestral
con amor, sin más retrasos.
Hombres que saben escuchar,
que se dejan tocar, se sanan.
Ellos son los que curan generaciones
y lideran hacia la libertad temprana.
Son estos hombres de amor profundo,
los que crean un mundo más justo,
con compasión como bandera,
liberando al fin el mundo.