Nunca le ruegues a una mujer por amorSeis estrofas
Cambiar fondo del poema
En la penumbra del alma amante,
nace la sombra de un quimerismo,
cual flor marchita en un campo distante,
se disuelve el eco del desvarío.
Nunca le ruegues por amor sincero,
el corazón libre sabe su canto,
si la pasión se apaga en el sendero,
es porque el destino cierra su manto.
Los suspiros del río en la lejanía,
no se detienen por ruego o por llanto,
mas fluyen con gracia, sin osadía,
y abrazan la roca con su encanto.
El trueno ruge en cielos sin destino,
mas no implora al viento dirección,
así es el amor que sigue su camino,
sin doblegarse ante suplica o razón.
Abre tus alas y encuentra tu estrella,
no mendigues cariños en la neblina,
el amor es vasto, como la centella,
que arde sin cadenas, pura y divina.
Deja que el sol te lleve a su aurora,
y el tiempo te susurre su verdad,
que el corazón que sabe de demora,
nunca tendrá piedad, ni voluntad.