Bajo la luna en el mundo callado,descansa un esqueleto de poncho rasgado.Con humo en la noche y risa perdida,relucen sus huesos, la noche es su vida.El viento murmura con voz polvorienta,recuerda balazos y senda violenta.Mas el cráneo ríe con mueca de hierro,ya no hay sombras, ni queda destierro.Cactus observan con piel de espinas,testigos antiguos de olvidadas ruinas.En el desierto de sombras y polvo,la muerte un sueño, la vida un estorbo.Ojos vacíos contemplan el ocaso,ya sin tristeza ni furia sin caso.Solo el silencio, un eco marchito,de tiempos perdidos, de un siglo maldito.Quizá fue un bandido, un alma condenada,pero qué importa, pues todo es pasada.El sol no pregunta, la luna no espera,el polvo se asienta, la muerte es sincera.El viejo descansa en un mundo olvidado,fumando memorias de un aire estancado.Sin más destino, sin más plegado,queda el viento solo… en campo abandonado.|La frase mundo abandonado debe aparecer en el poemaSeis estrofas
Cambiar fondo del poema
Bajo la luna, en silencio callado,
un esqueleto en su poncho rasgado.
Humo en la noche, sonrisa perdida,
sus huesos relucen, su vida es la vida.
El viento murmura su voz polvorienta,
balas y violencia, senda sangrienta.
El cráneo sonríe, mueca de hierro,
ya no hay sombras ni rastro de destierro.
Cactus resguardan con piel de espinas,
testigos silentes de viejas ruinas.
En el desierto de polvo enredado,
muerte es un sueño, la vida un regado.
Ojos vacíos miran el ocaso,
sin tristeza, ni furia ni abrazo.
Solo el silencio, de eco marchito,
de tiempos perdidos en siglo maldito.
Quizá bandido, quizá condenado,
mas qué importa ya, todo es pasado.
El sol no pregunta, la luna pausada,
el polvo se asienta, la muerte es clara.
El viejo duerme en mundo abandonado,
fumando memorias de aire estancado.
Sin destino, el camino truncado,
queda el viento solo… en campo olvidado.