Y llegó el día en que las personas inteligentes tendrán que callar o limitarse hablar, para no ofender a los idiotas.
Cambiar fondo del poema
Llega el día, en sombras aureolado,
donde mentes brillantes habrán de callar,
cubriendo su luz, temiendo alumbrar,
en un mundo donde el aire es pesado.
El pensamiento vuela, pero queda atrapado,
las voces prudentes deben silenciar.
El genio se encoge, se vuelve a acoplar,
pues el eco del ruido lo tiene asustado.
Y en el umbral del silencio forzado,
las palabras justas se miden al hablar,
donde la inteligencia se ve apagada.
En un destino donde todo queda helado,
la esperanza vive, dispuesta a brillar,
hasta que se disipe la sombra callada.