Y llegó el día en que las personas inteligentes tendrán que callar o limitarse hablar, para no ofender a los idiotas.
Cambiar fondo del poema
En un mundo de sombras y espejos frágiles,
donde voces sabias se tornan cautas,
las palabras, antes brújulas audaces,
hoy se visten con silencios de tacto.
Y llega el día de bocas cerradas,
las mentes brillantes se vuelven faro
que alumbra sin molestar, susurrando
en un idioma de luces y amparo.
Mas no es derrota, ni acallamiento,
es el arte sutil de entender,
que a veces el eco solo se escucha
donde la razón se sienta a ceder.