Bajo el brillo de un sol ardiente,
la dama del sombrero rojo aparece,
con un misterio que suavemente,
conquista al aire cuando se mece.
Sus ojos, dos pozos de secretos,
guardan historias no contadas,
y entre sombras de versos discretos,
sus labios rozan miradas.
El viento juega con su vestido,
un rojo danza en el paisaje,
y en cada paso queda prendido
un susurro de coraje.
Una risa como cascabel,
escapa de aquel carmín cabal,
con un eco dulce y cruel,
que invita a un riesgo emocional.
Seis rosas lleva en la mano,
que el tiempo jamás marchitará,
y en cada pétalo, sabe en vano,
se oculta un destino por desvelar.
Oh, dama del sombrero rojo,
misterio y fuego en un andar,
en cada curva, en cada antojo,
la pasión del mundo suele habitar.