Latiendo fuerte en la sombra infinita,Un fuego brilla, nunca se apaga,Zarandeando el miedo que nos limita.De entre las ruinas crece el alba,Entrelazando sueños y anhelos,El tiempo avanza, todo cambia,Se forjan caminos bajo el cielo,Pese al dolor, renace el alma,En cada herida florece el suelo,Ríe la vida con nueva calma.Alza la vista, la noche cede,Nunca la sombra vence al día,Zumban los vientos con fe que puede,Andar la luz que nos guía.Cuatro estrofas
Cambiar fondo del poema
Latiendo fuerte en la sombra infinita,
un fuego brilla, nunca se apaga,
zarandeando el miedo que nos limita,
de entre las ruinas crece el alba.
Entrelazando sueños y anhelos,
el tiempo avanza, todo cambia,
se forjan caminos bajo el cielo,
pese al dolor, renace el alma.
En cada herida florece el suelo,
ríe la vida con nueva calma.
Alza la vista, la noche cede,
nunca la sombra vence al día.
Zumban los vientos con fe que puede,
andar la luz que nos guía.
Así en la oscuridad queda,
la promesa de una esperanza encendida.