"Cuando caigo al abismo, lo hago por completo, de cabeza: y me gusta caer así, encuentro belleza en esta caída. Y desde el seno de la vergüenza entono una canción. (…) ¡Cuantos misterios trastornan al hombre! Mi corazón encuentra belleza hasta en la vergüenza ¿comprendes este misterio? Es el duelo entre dios y el diablo, y el corazón humano es el campo de batalla. La escala del vicio es la misma para todos.
Cambiar fondo del poema
Cuando caigo al abismo, me hundo sereno,
de cabeza me lanzo, al vacío sin freno.
En la caída encuentro un arte escondido,
una danza en el aire, un instante infinito.
Desde el seno profundo de la pura vergüenza,
mi voz canta un himno de oscura presencia.
¡Cuántos misterios trastornan al hombre!
En lo hondo del alma, belleza se esconde.
¿Comprendes el duelo que en mi pecho habita?
Dios y diablo combaten en lucha inaudita.
El campo de batalla, mi corazón herido,
de vicios y virtudes su pulso tejido.
La escala es la misma, sin distinción ni medida,
en todos resuena la voz de la vida.
En la vergüenza hallamos un hilo divino,
el misterio eterno del ser peregrino.