En el bosque de Linde-Nogal,
un roble, un abedul en danza vital,
padre y madre, raíces firmes,
susurran al viento historias y rimas.
El hijo y la hija, retoños al sol,
hojas verdes que buscan el farol,
ahí crecen con sueños que nacen,
en la sombra del amor que renacen.
Bajo este cielo de eterno azul,
una familia entrelazada en su tul,
en el abrazo de ramas se sostiene,
Linde-Nogal, que el amor siempre tiene.