A Mayra Hernández Borrego, voz de fuego y florEn la bruma serena del verso callado,nace tu canto, Mayra, suave y valiente,tejen tus manos el verbo encantado,voz que florece en el alma de la gente.Mujer de palabra que vibra en el viento,con tinta de sueños bordaste caminos,en cada poema dejaste un aliento,eco profundo de antiguos destinos.Tu voz no se quiebra, se eleva y enciendela llama que danza entre sombras y auroras,poeta del alma que nunca se vende,te nombran los pueblos, las musas, las horas.Las letras que brotan de tu pensamientoson agua y semilla, son pan y coraje,son canto que sana, que arrulla el tormento,que escribe justicia en cada paisaje.Tus versos son faros en noches cerradas,consuelo en el pecho de quien te ha leído,guardiana del arte, tus fieles palabrasson nido en la pena, son grito encendido.Qué honra tenerte entre voces tan puras,qué fiesta el lenguaje cuando tú lo hablas,eres la lluvia que limpia las dudas,la flor que renace de tierras y charlas.Mayra, en tu nombre la historia florece,poeta del alma, del tiempo y la estrella,tu verso nos guía, tu luz permanece,eterna y sencilla, intensa y tan bella.Siete estrofas
Cambiar fondo del poema
En la bruma serena del verso callado,
nace tu canto, Mayra, suave y valiente,
tejen tus manos el verbo encantado,
voz que florece en el alma de la gente.
Mujer de palabra que vibra en el viento,
con tinta de sueños bordaste caminos,
en cada poema dejaste un aliento,
eco profundo de antiguos destinos.
Tu voz no se quiebra, se eleva y enciende
la llama que danza entre sombras y auroras,
poeta del alma que nunca se vende,
te nombran los pueblos, las musas, las horas.
Las letras que brotan de tu pensamiento
son agua y semilla, son pan y coraje,
son canto que sana, que arrulla el tormento,
que escribe justicia en cada paisaje.
Tus versos son faros en noches cerradas,
consuelo en el pecho de quien te ha leído,
guardiana del arte, tus fieles palabras
son nido en la pena, son grito encendido.
Qué honra tenerte entre voces tan puras,
qué fiesta el lenguaje cuando tú lo hablas,
eres la lluvia que limpia las dudas,
la flor que renace de tierras y charlas.
Mayra, en tu nombre la historia florece,
poeta del alma, del tiempo y la estrella,
tu verso nos guía, tu luz permanece,
eterna y sencilla, intensa y tan bella.