Tal vez pensarías que he perdido la cabeza si supieras la verdad…Si supieras que todavía tengo tu sudadera guardada,doblada entre la ropa limpia como si aún fueras a volver.Y a veces, cuando el mundo me pesa y el silencio me grita,me la pongo sobre los hombros.No es solo una prenda, es lo último que me queda de ti.Y en esos momentos, por más fugaz que sea,siento que vuelves… aunque sea solo un poco.No pude quedarme con tu amor.No tengo tus besos, ni tus promesas, ni siquiera tus palabras.Te lo di todo.Y lo único que me quedó fue esto… una sudadera rota,que aún guarda el olor de tus cigarrillos y de tu ausencia.Sigo usándola.Sigo mordiendo los cordones, como cuando me perdía en tus historias.La uso para dormir, porque en mis sueños aún estás.Conservé el cierre roto, los restos de tu aroma,las quemaduras en la tela que duelen tanto como tú.Y sí… duele.Pero sigo usándola. Porque es lo más cerca que puedo estar de ti.Solía esconder mis manos en tus bolsillos,como si pudiera quedarme ahí para siempre.Ahora solo meto las manos en el vacío,esperando sentir algo que ya no está.Tú ya no estás.Y por más que intento soltar, hay cosas… hay personas…que simplemente no se olvidan.Si algún día quieres recuperarla,si algún día te atreves a volver,aquí estaré.No por la sudadera.Por ti.Porque aunque me destroce por dentro,aún sigo usando lo único que dejaste atrás:tu sudadera.Y cada vez que la abrazo…es como si aún te abrazara a ti.
Cambiar fondo del poema
Tal vez pensarías que he perdido la cabeza,
si supieras la verdad,
si supieras que todavía guardo tu sudadera,
doblada entre la ropa limpia,
como si fueras a volver.
A veces, cuando el mundo pesa
y el silencio me grita,
me la pongo sobre los hombros,
no es solo una prenda,
es lo último que me queda de ti.
No tengo tus besos,
ni tus promesas,
ni siquiera tus palabras,
te lo di todo,
y solo quedó esto:
Una sudadera rota,
que guarda el olor de tus cigarrillos
y de tu ausencia,
sigo usándola,
mordiendo los cordones de tus historias.
Conservo el cierre roto,
las quemaduras en la tela
que duelen como tú.
Sí… duele.
Pero sigo usándola.
Metía mis manos en tus bolsillos,
como si pudiera quedarme ahí siempre.
Ahora solo siento el vacío
esperando algo que ya no está,
tú ya no estás.
Hay personas que no se olvidan,
si algún día quieres volver,
aquí estaré.
No por la sudadera,
por ti.
Y cada vez que la abrazo,
es como si aún
te abrazara a ti.