No me hables de algún Dios... No me hables de Tus creencias religiosas, quiero ver cómo tratas a tu pareja, a tus hijos, a tus padres, a los animales, a tu preciado cuerpo. No me des sermones sobre la virtud o el pecado o cómo lograr felicidad en sólo 7 días.Muéstrame lo bien que escuchas, cómo te abres a la información que no se ajusta a tu filosofía personal o tus creencias religiosas. Quiero ver cómo tratas a quienes no están de acuerdo contigo. No me digas lo despierto que estás, lo libre que te sientes del ego. Quiero conocerte por debajo de tus palabras. Quiero saber cómo eres cuando te encuentras en problemas. Si puedes admitir tu dolor plenamente sin pretender ser invulnerable. Si puedes sentir tu ira sin dar paso a la violencia. Si puedes permitir la entrada a tu dolor sin volverte su esclavo. Si puedes sentir tu vergüenza sin humillar a los demás. Si puedes joderlo todo, y admitirlo. Si puedes decir "lo siento" sinceramente. Si puedes ser plenamente humano en tu divinidad. “Porque en cada uno de nosotros, habita Dios”. Si pareciera que se tiene un grado de conciencia al nacer "hay mucha gente atorada apuntando a Jesucristo" como perdidos en el tiempo, como perdidos así mismos.
Cambiar fondo del poema
No me hables de dioses, ni de fe en sermones,
quiero ver cómo tratas a tu amor en sus noches,
cómo cuidas de la frágil danza del tiempo
con los seres que el destino colocó a tu lado.
No me cuentes tus virtudes en libros sagrados,
muéstrame el arte de escuchar con humildad,
cómo abrazas lo ajeno, lo desconocido,
sin temor a que rompa tu fe o tu verdad.
Quiero verte en las sombras del llanto sincero,
cuando el dolor te encuentra y desarma tu paz,
si puedes aceptar que errar es humano,
y que en el perdón, la grandeza vendrá.
En tu divinidad quiero ver al humano,
que en su fragilidad, su fortaleza halló,
porque dentro de nosotros habita un milagro,
un dios sin nombre, un amor sin pesar.
Hay quienes se pierden entre sotanas de tiempos,
como barcos sin rumbo, en mares de ansiedad,
mas los encuentro en aquellos que, en su esencia,
la verdadera conexión han de lograr.