Me gusta el cristo de ustedes, lo que no me gustan son los cristianos, no se parecen en nada al cristo de ustedes.
Cambiar fondo del poema
En la figura sagrada veo luz,
el amor que sana, la paz que induce,
sus palabras caen como dulce cruz,
verdades que el alma seduce.
Pero en el hombre que se confiesa
falta esa esencia, esa pureza;
es boca que juzga, lengua que pesa,
tan lejos del amor y la nobleza.
Oh Cristo, en tu nombre se esconden,
más no encuentran reflejo en Ti;
pues en el pecho la fe confonden,
no ven el amor que predicas aquí.