Pero bueno, ¡se puede ser más feliz! dice el padre mientras contempla la cara de su mujer que a su vez mira, llena de júbilo, a su hijo que se casa.
Cambiar fondo del poema
En la iglesia suena el viento,
soplo de amor en su compás,
mira el padre, y en un momento,
el alma se le llena más.
"¿Se puede ser más feliz?"
dice entre risas al mirar
la cara de amor sin fin
de su esposa al contemplar.
Ella observa a su hijo amado,
en el altar, bajo el cielo,
y un júbilo puro y sagrado
vibra en su pecho y su anhelo.
Bendecido día luminoso,
la familia unida en flor,
en sus miradas, tan dichoso,
se revela el eterno amor.