Él sopló y te creó. Tus progenitores te dotaron de un cuerpo y te dieron la oportunidad de experimentar lo humano. Yo te dibujé con palabras y te hice eterna.
Cambiar fondo del poema
Él sopló con aliento divino,
tejiendo invisible el destino.
Tus padres, en carne y hueso,
te dieron el pulso y el beso.
Sobre el lienzo del tiempo, madura,
la vida, en su danza, murmura.
Yo te di forma en el verbo,
y en el eco, eterno preservo.
Del polvo a la pluma volaste,
en palabras tu esencia dejaste.
Y así, entre versos y sueños,
eres eterna en mis dueños.