Mamá, te echo de menos más de lo que nadie sabe. A medida que pasa el tiempo, el vacío crece. Me río, hablo, cumplo mi papel. Pero, detrás de mi sonrisa hay un corazón roto.
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En el silencio del alma, un suspiro,
madre, te extraño como nadie puede oír.
El tiempo pasa, y se agranda el vacío,
un abismo que crece sin fin.
Río y hablo, y cumplo mi papel,
un actor en un escenario sin luz,
pero detrás de mi sonrisa superficial,
mi corazón late roto, en su cruz.
Cada día, en el viento y el susurro,
te busco, intento encontrar consuelo,
mas el eco de tu amor murmura,
en el rincón más hondo, en mi duelo.
Aun así sigo, con esperanzas de uno,
que el tiempo cure y el vacío se llene,
mas hasta entonces, en soledad pietosa,
madre, sigo en busca de tu amor sereno.