Mi edad es algo entre ... demasiado tarde para empezar de nuevo y ... demasiado pronto para rendirse.
Cambiar fondo del poema
En el eco del tiempo me hallo,
un susurro entre dos destinos,
ni tarde para crear mis caminos,
ni pronto para alzar el caballo.
Entre el amanecer y el ocaso,
la vida danza en su horizonte,
ni la despedida ni el monte,
solo el viento y su abrazo.
Así me quedo en este umbral,
con sueños que alargan su sombra,
en la espera que nunca se nombra,
ni muy temprano, ni tan final.