Si los celos don señales de amor, entonces es como la calentiura, en un hombre enfermo.Esa frase debe aparecer en el poemaSiete estrofas
Cambiar fondo del poema
En la sombra de la luna clara,
donde susurros e ilusiones mueren,
surge un pensamiento que desgarran
los celos que en el pecho hieren.
Si los celos son señales de amor,
entonces es como la calentiura,
en un hombre enfermo, un triste dolor,
que consume el alma con amargura.
Ríos de dudas recorren la mente,
tejiendo tramas de oscura traición,
y en cada mirada, un gesto inocente,
nacen fantasmas de inútil razón.
El viento susurra secretos perdidos,
que zumban y vibran en el corazón,
haciendo que ardan recuerdos vividos,
como brasas ocultas en la pasión.
La fiebre arde como hoguera encendida,
quema el sentido, deformando la flor,
y en el frágil rincón del alma herida,
el amor y celos danzan en dolor.
Mas, ¿qué es amor sin un poco de fuego,
sin ese ardor que nos llama a sufrir?
Es en la fragua donde nace el ruego,
de hallar en los celos un modo de sentir.
Que esos celos se disuelvan al viento,
liberan al alma de su prisión,
y halla en el amor, puro y contento,
el bálsamo dulce para cada emoción.