Ser de poeta es amar en las buenas… y aprender a las malas
Cambiar fondo del poema
Ser poeta es amar, del alma susurrar,
en los días brillantes de sol, sin ocultar,
con el corazón abierto, en verdades volar,
pero también caer, en sombras naufragar.
En las buenas, el verso fluye como río,
las palabras son alas que rozan el rocío,
pero en la tempestad, en el dolor umbrío,
el poema es refugio, maestro y desafío.
De las malas se aprende la fragilidad,
con ojos que penetran la cruda realidad,
pues el poeta, al fin, es un alquimista tarjado,
que hace oro de lágrimas y paz de lo desgarrado.