Es muy raro ver un hijo autoeducarse, y sobre todo que nunca lo noten.
Cambiar fondo del poema
En la sombra de un rincón discreto,
un niño traza su propio alfabeto.
Sin maestro ni guía clara,
su mente en silencio se prepara.
Las hojas calladas detienen el viento,
testigos del viaje que lleva por dentro.
Nadie nota su senda escondida,
un brillo secreto en su mirada encendida.
Ignoran la magia de su descubrimiento,
crece su mundo, ajeno al momento.
Libre, tejedor de conocimientos,
un hijo se educa sin lamentos.
Raro es ver el vuelo tan sutil,
un autodidacta invisible y febril.