Del pincel brota la flor vibrante,
colores que danzan en la tela,
un jardín eterno, instante
latente en cada acuarela.
En su viaje el paisaje despierta,
del pueblo emergen sombras y luces,
cada trazo es memoria cubierta,
vida que el pintor traduce.
Flores y campo, un lienzo une;
se encuentra el alma en la pintura,
entre el rosal y los montes de verde,
respira la esencia más pura.