¿Quién soy yo para mirar errores? No me gusta, pero tampoco lo puedo tolerar por siempre, mal padre o madre eres cuando ignoras la luz y habilidad en un hijo y lo llevas a tus senderos, cuando su alma reclama una vida distinta
Cambiar fondo del poema
¿Quién soy yo para juzgar errores,
si el corazón late entre sombras y amores?
El murmullo del viento dice verdades,
ni odio puedo, ni soportar eternidades.
Madre, padre, ¿qué amor es el que clama
cuando niegas al hijo el vuelo en su alma?
La luz que ignora, el talento que apartas,
perderás un tesoro si en ti no reparas.
Senderos sombríos de sueños truncados,
el alma asfixiada en mundos olvidados.
Deja que brille, que busque su estrella,
pues el verdadero amor nunca la sella.