Una noche el cielo dijo: Tuve que hacerte sentir incomodo para que seas lo que eres ahora, y aprendas lo que nadie más aprendio, fue gracias a tu corazón sensible. Escucha, Cuando tus pensamientos, palabras y acciones estén alineados al anhelo de tu corazón, yo alineraré las estrellas y planetas para ti, al momento en que decidas, actuaré.
Cambiar fondo del poema
Bajo el manto de la noche estrellada,
el cielo susurró en un murmullo sagrado:
"Te hice incómodo para forjar tu camino,
para que aprendas lo que otro no ha logrado.
Tu corazón, sensible y fuerte,
es el faro en la tormenta que debes seguir.
Cuando pensamiento, palabra y acción se unan,
el universo se alzará para verte sonreír.
Las estrellas y planetas se alinearán,
cuando decidas actuar con fervor.
Y en ese instante, mi fiel compañero,
moveré el cielo en tu honor.
Pues todo sacrificio que enfrentaste,
toda lágrima que tocó tu piel,
fue el precio de tu sabiduría,
destino tejido por el amanecer."