Es muy raro que yo culpe a alguien, no me gusta esto, sin embargo pienso que para aprender es bueno observar lo bien y mal que hacen los demás.
Cambiar fondo del poema
En la danza del juicio y del claro mirar,
mi corazón resiste al impulso de acusar.
No es mi gusto señalar con dedo voraz,
más en el observar, la lección hallarás.
Entre sombras y luces, caminos que andar,
lo bueno y lo malo son puentes en el mar.
Aprender es el arte de escuchar el rumor,
del mundo y sus huellas: penumbras de amor.
Es, pues, raro culpar sin antes pensar,
pero el ojo atento puede mucho enseñar.
Con humildad y vigilia, mi espíritu crece,
y en el ajeno actuar, mi alma florece.