La mejor forma de que no te rompan el corazón, es finjir no tener uno.
Cambiar fondo del poema
En la penumbra de un alma solitaria,
se oculta un pecho que late en silencio,
dibuja sonrisas con trazos de labios
mientras elude el amor en el viento.
Con rostro de mármol y ojos de luna,
camina erguido entre sueños de niebla,
ofreciendo al mundo un escudo templado,
un corazón que el mundo no recuerda.
Pero, en la quietud de una noche estrellada,
el eco oculto de un suspiro resuena,
y en la profunda sombra de la fachada,
el deseo de amar suavemente regresa.