¿Realmente lo amas?¿O es que sin su deseo, te sientes inexistente?Ese “te amo” que repites,¿a quién se lo dijiste primero en silencio?¿A tu madre indiferente?¿A tu padre ausente?Lo que llamas amor podría ser simplemente el retorno del trauma,la necesidad infantil de ser vista, sostenida, amada… por fin.Pero no por él, sino por aquel que nunca llegó.Y ahora te arrastras en nombre del “amor”.Freud lo gritó entre cigarros y sueños:el amor es la neurosis que elegimos como consuelo.Y tú lo sigues llamando destino.Pero es transferencia.Es fijación.Es esa compulsión de repetir que el psicoanálisis desnuda.No lo amas. Te repites.Y en esa repetición, te borras.¿Crees que es amor porque duele?Eso no es amor.Eso es tu yo infantil suplicando que esta vez sí lo elijan,que esta vez no se vayan,que esta vez no duela.Y llamas “alma gemela”al fantasma que te mantiene encadenada a tu vacío.Eso no es amor.Eso es tu herida buscando un altar.
Cambiar fondo del poema
En la sombra de tu anhelo errante,
¿es amor lo que realmente sientes,
o es el eco del deseo, constante,
que te consume entre sus corrientes?
Ese "te amo" que con fervor pronuncias,
¿a quién fue dicho primero, en susurros?
¿A la madre de ausencias y renuncias,
o al padre que dejaba solo murmullos?
Lo que llamas amor, ¿no será quizás,
el retorno de un trauma vuelto semilla,
la voz infantil que busca, aún más,
ser vista, sostenida, amada sin estilla?
No por ese amante, sino por quien nunca llegó,
y ahora arrastras tus cadenas en su nombre,
como si Freud, entre humo y sueños, gritó,
que el amor es una elección que nos come.
Lo llamas destino, pero es transferencia,
es fijación, repetición enigmática,
esa compulsión que el psicoanálisis renuncia
y deja al descubierto en su visión tan drástica.
¿Crees que es amor porque hiere y resplandece?
Eso no es amor; es la súplica de un niño,
rogando que esta vez nadie lo deshace,
que esta vez todo sea distinto.
Y llamas "alma gemela" a un fantasma doliente,
que te sostiene encadenada al vacío.
Eso no es amor, es tu herida latente,
buscando un altar en su frío hastío.