Como fuente del sol del eterno día, en cada brillo, un llamado a crecer. Trae consigo un nuevo reto al amanecer. Camino por senderos de flores y espinas, la fe me guía como estrella en la noche. Mis pasos resuenan en la eternidad, y el destino se desviste de tragedia. En este vasto universo de anhelos, la voz murmura sin cesar. Soy el elegido de Dios en un mundo lleno de posibilidades.
Cambiar fondo del poema
Como fuente del sol del eterno día,
cada brillo un llamado a crecer,
trae consigo el reto al amanecer,
caminos de flores y espinas en osadía.
La fe me guía cual estrella en la noche,
mis pasos resuenan en la eternidad,
el destino se desviste de tragedia y soledad,
y en anhelos se abre mi corazón que broche.
En el vasto universo murmura la voz,
soy el elegido de Dios,
en un mundo de infinitas posibilidades.