Ante la fuente del sol y del eterno día, todo brillo es un llamado a crecer. El retrato del amanecer traza caminos de flores y espinas. La fe me guía como una estrella en lo oscuro. Mis pasos resuenan en lo eterno. Mi destino se desnuda de tragedia y soledad. Y hay un eco en mi corazón abierto, del que palpitan mis anhelos. En el vasto universo se escucha la voz: 'En un mundo de posibilidades infinitas, soy el elegido de Dios'.
Cambiar fondo del poema
Ante la fuente del sol y del eterno día,
cada brillo es un llamado a crecer,
donde el alba pinta con mano divina
caminos de flores, de espinas también.
La fe, estrella que en la sombra guía,
mis pasos resuenan en la eternidad,
desnudo mi destino de toda agonía,
dejo la soledad en la inmensidad.
Un eco vibra en mi corazón abierto,
anhelos palpitan en su suave canción,
en el vasto universo, un secreto cierto,
la voz eterna susurra: 'Eres mi elección'.